8.06.2023

Emmanuel y Luciana

En la esquina, bajo la luz de neón, luciendo un muy buen corte de cabello, guardó las manos dentro de los bolsillos de la cazadora. Su nombre habrá sido Emmanuel, así, con doble m, y era alto, y como no podía ser de otra manera, flaco. Traía unos pantalones holgados de bota recta y un cinturón marrón con hebilla plateada, elegante. Miraba a los lados manteniendo una tensa posición, los hombros hacia atrás, la postura inclinada y los pies cruzados. La noche aparecía despejada y de alguna abertura del cielo corría una cálida humedad. La agitación constante de vehículos y personas estimulaban, y por momentos inquietaban, a cualquiera a la espera de algo insólito o sobrecogedor. Emmanuel estiró su cuerpo y llegó a la entrada del bar. En el otro costado de la calle, con ligeros y sonoros pasos y unos brillantes zapatos negros, un pantalón oscuro y con un fino abrigo de cuello alto, avanzaba Luciana. No podía llevar otro nombre. El cabello llegaba hasta sus menudos hombros y el pelo que se le instalaba en su cara en forma de churco por la brisa acentuaba su belleza.

Se encontraron, se estrecharon las manos y doblaron la esquina iluminada. Caminaron juntos llevando el ritmo de una divertida y tierna melodía, que si los apartabas de la noche y la trepidante ciudad y los lanzabas a un escenario distinto, en cualquier otro lugar, podrían haber protagonizado un momento estelar de humor y fácilmente hubiésemos estallado de hilaridad. A Emmanuel y a Luciana además del movimiento de sus piernas, los unía una vara, por decirlo de alguna manera, atravesada desde el brazo derecho de él hasta el brazo izquierdo de ella, y nadie podía ver cómo de esta vara colgaban un par de castañuelas en el interior de cada uno. Sin duda era extraño aquel vínculo, extraño por lo menos por la forma de manifestarse. Introducidos en el centro de la ciudad, se conocieron. Y hablaron de animales, de toda clase de bebidas, y por supuesto de ropa y accesorios, y al final se compartieron una que otra sabia enseñanza. Dichosos ellos.



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