7.30.2023

Pizza

—¿a qué edad empezaste a mirar hacia el pasado?

—he estado mirando hacia atrás desde hace mucho tiempo.

—claro. pero, ¿en qué momento te diste cuenta que había algo lejano que ya no volverías a sentir?

—no tengo ni idea. quizás cuando perdí mi primer diente, yo qué sé...

—bueno, bueno... pero piénsalo, ¿no es natural que en algún momento de la vida sientas algo así?

—no sé.

—recuerdo un concierto al que fui: Arcade Fire. en ese entonces me parecían espléndidos. el concierto se acabó y volví a casa, y apenas entré sentí un escalofrío, una sacudida gélida y luego me largué a llorar, como un chiquillo. era absurdo, estaba inconsolable, como si hacía un rato hubiese vivido una tragedia, y no, solo había visto a mi banda favorita.

—qué raro. seguro el concierto te dejó sensible.

—sí, fue raro. ¿qué pedirás?

—esta: especial: jamón, salami tipo italiano, pepperoni, champiñón, cebolla y pimentón.

—yo iba a pedir esa.

—pide otra, se pueden elegir dos sabores.

—ranchera.

—¿y de tomar?

—el mar





7.22.2023

La matera

Tristísimo apoyaba los codos sobre el escritorio sosteniendo su acongojada cabeza. Frente a la pared cerraba los ojos y a veces miraba hacia atrás, bajo la ventana de la sala, en donde estaba la maceta rota y la planta bajo tierra. Habían pasado menos de diez minutos desde que ocurrió el incidente. Era sencillo el plan. Abrir la ventana, poner la maceta sobre la butaca, limpiar con un trapo húmedo las hojas y esperar. Algo cambió en su manera rutinaria de proceder, hizo algo ínfimo que alteró el plan y la maceta terminó en el piso. La maceta que su querida tía le regaló la última vez que lo visitó ahora estaba destrozada. ¡No es el fin del mundo! Pensamos todos. Él ocultaba la cara respirando pesadamente. Sabe que no es grave, que no es el acabóse. La planta sobrevivirá en otra maceta, de hecho ya la tiene bajo el lavadero, la compró justo antes del obsequio de su tía. Tendrá que cambiar la tierra y seguramente la nueva tierra le sentará muy bien, aprovechará incluso para añadirle algún suplemento que nutra más a la planta y luzca regia. Sólo es trasplantarla a esa otra maceta, limpiar el reguero y tener más cuidado la próxima vez. El plan sigue siendo sencillo. Él lo entiende y lo ve de la misma manera. La razón por la que sigue sentando frente al escritorio con la cara escondida, no se debe a que sea alguien sumamente sensible, tampoco a que el incidente lo haya inquietado trascendentalmente, sólo necesita mantener un rato más esa posición, y reprocharse de nuevo lo sucedido, lo necesita para continuar el día.